No le quedó otra, tuvo que coimearlo. El congresista Arzuaga, hombre de buena reputación, quién en sus mejores épocas fue un defensor de la democracia y también ministro fue detenido en una concurrida vía limeña. ¿Exceso de velocidad? ¿Pasar en luz roja? ¿Estado de ebriedad? Los policías contemplaron cómo el Volvo negro de lunas polarizadas infringió la ley, quiénes hambrientos hicieron sonar la sirena, para detenerlo.
- ¿Cómo es jefecito? – preguntó uno de ellos.
- Uy compadrito es el otorongo Arzuaga – dijo el otro policía.
- ¿Cómo que cómo es? – preguntó desafiante el congresista.
- Usted verá pes jefecito, la cosa esta difícil, ya no se saca lo que se sacaba antes, ahora que nos están vigilando con cámaras y se ha vuelto complicado esta cuestión es difícil sacar platita. Están bajando mis ingresos. ¿No sé usted verá jefecito, usted me comprende?
- Si pes compadre – interrumpió el otro policía – Ahora que nos vigilan, que a la policía se la respeta, la cosa se ha puesto brava. Ya no se saca mucho, con la justas una que otra aceitada al día y eso que dan poquito. Y pa colmo jefecito, hay que llevar plata pa la casita, mi hijita quiere que le compre sus huevadas para el colegio, pero si esto sigue así creo que ni al colegio la voy a mandar.
- Peor yo compadre, mi esposa desde que ya no sacó lo de antes, se hace la pesada, que ya no me quiere y que ocho cuartos, pes varón. Usted sabe como es la nuez, la calle se ha puesto brava y mi chola creo que me está sacando la vuelta con el vecino que es ambulante, hasta el que vende libros aquí más atrasito saca más que yo. No hay derecho.
- ¿No sabe con quién está ablando usted? – preguntó el congresista.
- Usted mismo pe el congresista ese que trabaja en el Congreso. Si pe usted ganando como 20 mil solazos mensuales, que eso es lo que yo saco en veinte años de trabajo. Si a eso le sumamos los viáticos y los almuerzos, asu mare una propinita, un azulito, no nos vendría mal.
- Y eso jefecito que el próximo mes le duplican el sueldo. Yo creo que para el 2011 me lanzo al Congreso – dijo el otro.
- Suéltese unos azulitos pes jefecito.
- Yo los comprendo pero eso sí, que nadie se entere, el congresista también se debe a su electorado. También hay que ayudar a los más necesitados.
- Jefecito un favorcito, pida una ley para que nos suban el sueldo, así como ustedes. Maneje tranquilo.
Avanzó, en la otra esquina, rojo. Los ambulantes salieron a la pista y la poblaron. Libros, lleve lleve, la última de Batman, el último de Bayly, también tengo Vargas Llosa pregunte pregunte.
- ¿Tiene Indiana Jones?
- Claro ahorita mismo le traigo doctor – dijo el ambulante – Juan tráeme a Indiana ésta en el maletín de atrás el que dice películas no estrenadas. – le dijo a su compañero ambulante.
- ¿Cuánto está?
- Cinco lucas, ingeniero.
- ¿Por qué tan caro?
- Todavía no sale en el cine, licenciado.
- ¿Pero se ve bien?
- Claro pues arquitecto, aquí todo es calidad.
Pasó por el jirón Azángaro, se le estaba haciendo largo el trayecto y eso que faltaba arreglar unos papeles. Ahora sí que me descuentan, decía en su mente.
- Chino acércate. – le dijo a uno tenía un gorro y estaba con un folder en la mano.
- Buenas congresista Arzuaga. ¿Qué ha sido de su vida? Desde la campaña que no nos vemos. – dijo el tramitador – No me diga que de nuevo quiere que le tramite unas firmitas para la campaña del 2011.
- No chino, todavía falta tiempo, eso ya lo veremos después.
- Usted siempre tan fiel a nosotros.
- Escúchame chino necesito que pongas en orden a mis empleados.
- A ver explíqueme.
- Lo que pasa es que con esto de lo de la Conchaya necesito poner a mis asesores en orden. O sea quiero que le saques títulos a mi asesores, así que digan que se han graduado en alguna universidad, para que después no haya problema como con la empleada esa, o sea como quien previene.
- ¿Cómo cuantos quiere?
- Son 4. Haber yo te digo, a la chola de mi empleada, al jardinero, al mayordomo y a mi trampa.
- ¿A la chola de donde quiere que la graduemos, de la San Marcos, o de la UNI?
- De la San Marcos porque creo que la bruta no sabe ni contar.
- Al jardinero le voy a poner que estudió Ciencias Políticas.
- Con las justas sabe leer el pobre.
- Al mayordomo lo voy a graduar de la Católica.
- ¿Y a mi trampa?
- De la Pacífico, jefecito.
- Ok, mira tú mismo eres, así como el que me tramitaste.
- Y no va a ser jefecito.
- Toma cien soles de adelanto.
- Ok. Yo se los mando a su despacho jefecito, ya nos vemos.
Había desperdiciado toda la mañana y en media hora empezaba la sesión del pleno. Llegó con las justas y pudo entrar.
Horas después recibió la llamada de su amigo y colega el congresista Martin Avendaño.
- Hola Arzuaga, que ha sido de tu vida, ¿Qué me cuentas?
- Ahí bien Martín, haciendo unos trámites. – respondió Arzuaga
- ¿Ya pusiste en regla a tus “asesores”?
- Hoy fui donde el chino, en estos días me están llegando.
- Ese chino es un conchesumadre, es de la puta madre, se lo pides y te lo saca.
- Si pues Martin, deberíamos ponerlo como asesor.
- Ese hijo de la gran puta, te saca todo, acuérdate como te ayudo.
- Si Martin, si no me daba la manito, no estaría contigo ablando ahorita.
- Y no va a ser pues cuñado. Hay que tener cuidado con lo de los asesores, porque los de la oposición están que rebuscan como la mierda. – dijo Martin.
- Están con hambre. Como fue Martin con eso de las mineras.
- Compadre, ya tengo el contacto con la Yanacocha, va a ser una toreada inmensa, por cada onza que sale al exterior, la mitad se queda para nosotros.
- Te felicito cuñado, ahora sí que ya no necesito sueldo de congresista, y ¿te costó o así gratisito nomas?
- No tú sabes hermano, que hay que derramar sangre para que el toro mate. Ya le metí la vaina a los de aduanas, va a ser una toreada de la puta madre, cuñado.
- Tu siempre tan acertado compadre, ahora hay que irnos a comer, ¿estás libre? – preguntó Arzuaga.
- Yo siempre libre, vamos al chifita, de paso para recoger las boletas para que después nos descuenten.
- Si a mí me tienen que descontar mis boletas de diez mil soles.
- ¿Qué lindo es el Perú, no compadre?